THE ROYAL TOUR: del genocidio al ridículo, tirolesa por la que se desliza el Presidente de México

Foto víathemexicoreport.com

Desde la presentación del vídeo se comienza a percibir lo desafortunado del mismo: aparece Felipe Calderón sobre una de las majestuosas pirámides del patrimonio arqueológico mexicano. La toma aérea que le hicieron sólo destacó la pequeñez física del Presidente Mexicano. Ya no hablemos de la mental y humana, pues ésa se ha dejado ver desde su campaña política y en los años de mandato. Al ver esta toma aérea sobre la cabeza del Mandatario, recordé que  Napoleón Bonaparte, en contestación a las críticas por su baja estatura decía: “La grandeza de los hombres no se mide de los pies a la cabeza, sino de la cabeza al cielo”. ¡Qué lástima que Felipe Calderón no pueda decir lo mismo! No pude dejar de pensar también en los ancestros aborígenes, constructores de esa pirámide, y de todas las zonas arqueológicas que visitó Felipe Calderón como conductor del tour,  y me los imaginé revolcándose de coraje  dentro de sus tumbas.

Al inicio del contenido, el vídeo nos muestra la llegada triunfal,  a Los Pinos (residencia del Presidente Mexicano), del periodista norteamericano Peter Greemberg, que dicho sea de paso, no pudo disimular durante toda la filmación, el gesto delatador del menosprecio que estos individuos estadounidenses sienten por el país. Tampoco pudo disimular la caracterización predeterminada por un guión, por más que se esforzó en aparecer natural y espontáneo haciendo eco a los malos  chistes de Calderón.

Pero lo más patético de este tour turístico, es el exhibicionismo de Felipe Calderón. No sólo  hizo alarde de las reliquias arqueológicas del país como si fuera el dueño de las mismas, sino que no dudó en ridiculizar a los descendientes de los mayas que aún quedan en estas tierras mexicanas. Los disfrazó con túnicas blancas y los hizo conducirlo en lancha hacia una cueva, lugar en donde oraban los antiguos Mayas  para pedir a sus dioses la salud. El comentario del periodista, con marcado tono de burla no se hizo esperar: “Parece que las cosas no les salieron muy bien…” comentario seguido de la risa de Calderón.

Foto: Felipe Calderón acompañado de su familia durante el “Royal Tour”.

Tal vez lo más ofensivo de este documento fílmico no haya sido el protagonismo del presidente ni su falsa simpatía y prestancia que exhibe en todo momento. Lo más ofensivo fue la burla que hizo, con la complicidad del periodista norteamericano, de los descendientes Mayas, de los voladores de Papantla, y de los cultivadores y procesadores del tequila. Este sujeto, al que le dio por presumir de lo que otros mexicanos valiosos han dejado a esta tierra, pretende tapar al Sol con un dedo con este tipo de promoción barata con la que no sólo está haciendo el ridículo ante su propio país y ante el mundo, sino que con ello está violando la Constitución mexicana. Para confirmar esto último, transcribo a continuación el documento que publicó, al respecto, Ernesto Villanueva Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, especialista en asuntos de transparencia y libertad de expresión:

The Royal Tour de Felipe Calderón

por Ernesto Villanueva 

El presidente Felipe Calderón dio inicio en días pasados a una serie de programas publicitarios denominadoThe Royal Tour con el fin de fomentar aparentemente el turismo mexicano. Esta campaña no tendría nada demalo; antes bien, sería oportuna y pertinente si no fuera por la inconstitucional presencia de Felipe Calderón en funciones de conductor de la serie sufragada con recursos públicos.

El presidente Felipe Calderón fue conductor del programa televisivoThe Royal Tour, que en México promovió lo más lujoso del turismo nacional. Foto víathemexicoreport.com

Veamos por qué.

Primera. Qué bueno que se hagan programas de fomento al turismo mexicano y sus riquezas naturales. Nadie en su sano juicio le regatearía a esta iniciativa dirigida tanto al público internacional como local su oportunidad y pertinencia.

Sobre todo ahora con el proceso de crisis de seguridad del país en amplias porciones de su territorio, que se ponen de relieve en casos concretos demuertes violentas, un día sí y otro también. Con todo, es muy grave que elpropio presidente Calderón aparezca como conductor y coordinador de la seriede referencia.

Por una parte, porque no sólo es casi imposible que exista una opinión compartida entre la sociedad mexicana de que las prendas intelectuales y físicas de Calderón son imprescindibles y únicas para un trabajo televisivo de esa envergadura, toda vez que ello supondría que no hay mexicano o mexicana que satisfaga igual o mejor las dotes de actuación, la capacidad histriónica y, por supuesto, la estética modélica alternativa del presidente.

Suponiendo sin conceder que esa posibilidad fuera una realidad susceptible de ser verificada: ¿Alguien ha leído las encuestas, sondeos o grupos de enfoque que arrojen que Felipe Calderón tiene habilidades extraordinarias como conductor televisivo? ¿Por qué no existen, al menos de acceso público, las razones que fundan y motivan la presencia de Calderón en un proyecto de semejante naturaleza al principio del fin de su gobierno?

Segunda. Aunque lo segundo fuera al menos parcialmente cierto y debidamente documentado, habría que recordar, sin embargo, que el presidente de la República está sujeto al cumplimiento de la Constitución y de las leyes. Para no ir muy lejos, es de señalar que el octavo párrafo del artículo 134 constitucional vigente, no deja lugar a dudas de la inconstitucionalidad en que incurre el titular del Ejecutivo Federal con esa conducta.

¿Alguien cree que fueron razones de astringencia presupuestal, idoneidad física o simplemente casualidad las que hacen que la imagen, la voz y el nombre de Felipe Calderón sean factores vastos y suficientes para que se le exima de observar la Constitución?

¿Más todavía el saludo del Presidente Calderón a su Madre y a su hermana, la candidata a Gobernadora de Michoacán en el primer número de la serie presidencial, habrán sido casualidades o necesidades improrrogablesde la producción de la citada serie?

Tercero. De la misma manera, de las 20 fracciones del artículo 89 constitucional que se refiere a las atribuciones del titular del Poder Ejecutivo Federal: ¿Alguien ha leído alguna que directa o indirectamente establezca que el Presidente tiene el deber o la potestad de ser conductor televisivo? ¿No será en realidad parte de una estrategia electoral para reposicionar su imagen de cara a las elecciones presidenciales del 2012? ¿No es paradójico que el responsable directo del desplome del Estado de derecho en amplias zonas del territorio nacional por su estrategia fallida contra el crimen organizado ahora se quiera promocionar como conductor de humor involuntario y promocione zonas “seguras” de turismo?

Es casi imposible justificar lo injustificable, que el presidente Calderón antepone su imagen personal para beneficio de él y de su gobierno a costa del cumplimiento y de la observancia del marco jurídico vigente. Incluso, es de llamar la atención que el Presidente no sólo incumple lo dispuesto en la Constitución, sino que hace caso omiso de los lineamientos emitidos por él mismo a través de la Secretaría de Gobernación para observar supletoriamente lo previsto en el ya citado artículo 134.

En efecto, en el artículo 4, párrafo cuarto del Acuerdo por el que se establecen los Lineamientos generales para la orientación, planeación, autorización, coordinación, supervisión y evaluación de las estrategias, los programas y las campañas de comunicación social de las dependencias y entidades de la Administración Pública Federal para el ejercicio fiscal 2011 dispone que: “Las dependencias y entidades serán las responsables de verificar que los contenidos de sus campañas sean acordes a lo dispuesto en el párrafo octavo del artículo 134 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, a efecto de que no se incluyan nombres, imágenes, voces o símbolos que impliquen promoción personalizada de cualquier servidor público”.

Obviamente el presidente no se ha vigilado a sí mismo. Es de esperar que los partidos de la Revolución Democrática y Revolucionario Institucional hagan valer los medios que les brinda el sistema legal para sancionar esta conducta presidencial que no conoce límites legales muchos menos éticos. Calderón se reinventa como una de las expresiones más arcaicas de lo que tanto ha criticado, pero se ha empeñado en emular: el priismo de los años setentas utilizando recursos públicos para fines privados, en perjuicio de todos”.

En fin, en este México de mis amores las cosas andan al revés: el Presidente de la República se auto nombra conductor televisivo para vender turismo en un país que él mismo arruinó, los medios de comunicación pretenden gobernar a la Nación, y el crimen organizado, mientras el país da tumbos políticos, económicos y sociales, crece y se apodera cada día más de la vida y la tranquilidad de los ciudadanos.  ¡Ver para creer!..

Nota: para ver el citado material, dar clic en la palabra vídeo de la primera línea de este artículo.

Margot Carrasquilla Múnera

30/12/2011

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