PARA QUE LA DROGA NO LLEGUE A LOS HIJOS DE LOS MEXICANOS…EL GOBIERNO FEDERAL SE LOS ESTÁ MATANDO

Caricatura de Hernández

Por si alguno de mis estimados lectores no leyó la carta del poeta y escritor mexicano Javier Sicilia, la transcribo completa a continuación. En seguida, transcribo el último doble discurso de siempre del presidente de México, Felipe Calderón, quien ya empezó a verse y oírse como una rata acorralada. Al final de esta actualización, copio el llamado del intelectual Hugo Garibay.

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LA CARTA ABIERTA DE JAVIER SICILIA. DOMINGO 03 DE ABRIL DE 2011:

* Texto publicado en Proceso el 3 de abril de 2011 por Javier Sicilia, días después del crimen contra su hijo en el estado de Morelos.
El brutal asesinato de mi hijo Juan Francisco, de Julio César Romero Jaime, de Luis Antonio Romero Jaime y de Gabriel Anejo Escalera, se suma a los de tantos otros muchachos y muchachas que han sido igualmente asesinados a lo largo y ancho del país a causa no sólo de la guerra desatada por el gobierno de Calderón contra el crimen organizado, sino del pudrimiento del corazón que se ha apoderado de la mal llamada clase política y de la clase criminal, que ha roto sus códigos de honor.

No quiero, en esta carta, hablarles de las virtudes de mi hijo, que eran inmensas, ni de las de los otros muchachos que vi florecer a su lado, estudiando, jugando, amando, creciendo, para servir, como tantos otros muchachos, a este país que ustedes han desgarrado. Hablar de ello no serviría más que para conmover lo que ya de por sí conmueve el corazón de la ciudadanía hasta la indignación. No quiero tampoco hablar del dolor de mi familia y de la familia de cada uno de los muchachos destruidos. Para ese dolor no hay palabras –sólo la poesía puede acercarse un poco a él, y ustedes no saben de poesía–. Lo que hoy quiero decirles desde esas vidas mutiladas, desde ese dolor que carece de nombre porque es fruto de lo que no pertenece a la naturaleza –la muerte de un hijo es siempre antinatural y por ello carece de nombre: entonces no se es huérfano ni viudo, se es simple y dolorosamente nada–, desde esas vidas mutiladas, repito, desde ese sufrimiento, desde la indignación que esas muertes han provocado, es simplemente que estamos hasta la madre.

Estamos hasta la madre de ustedes, políticos –y cuando digo políticos no me refiero a ninguno en particular, sino a una buena parte de ustedes, incluyendo a quienes componen los partidos–, porque en sus luchas por el poder han desgarrado el tejido de la nación, porque en medio de esta guerra mal planteada, mal hecha, mal dirigida, de esta guerra que ha puesto al país en estado de emergencia, han sido incapaces –a causa de sus mezquindades, de sus pugnas, de su miserable grilla, de su lucha por el poder– de crear los consensos que la nación necesita para encontrar la unidad sin la cual este país no tendrá salida; estamos hasta la madre, porque la corrupción de las instituciones judiciales genera la complicidad con el crimen y la impunidad para cometerlo; porque, en medio de esa corrupción que muestra el fracaso del Estado, cada ciudadano de este país ha sido reducido a lo que el filósofo Giorgio Agamben llamó, con palabra griega, zoe: la vida no protegida, la vida de un animal, de un ser que puede ser violentado, secuestrado, vejado y asesinado impunemente; estamos hasta la madre porque sólo tienen imaginación para la violencia, para las armas, para el insulto y, con ello, un profundo desprecio por la educación, la cultura y las oportunidades de trabajo honrado y bueno, que es lo que hace a las buenas naciones; estamos hasta la madre porque esa corta imaginación está permitiendo que nuestros muchachos, nuestros hijos, no sólo sean asesinados sino, después, criminalizados, vueltos falsamente culpables para satisfacer el ánimo de esa imaginación; estamos hasta la madre porque otra parte de nuestros muchachos, a causa de la ausencia de un buen plan de gobierno, no tienen oportunidades para educarse, para encontrar un trabajo digno y, arrojados a las periferias, son posibles reclutas para el crimen organizado y la violencia; estamos hasta la madre porque a causa de todo ello la ciudadanía ha perdido confianza en sus gobernantes, en sus policías, en su ejército, y tiene miedo y dolor; estamos hasta la madre porque lo único que les importa, además de un poder impotente que sólo sirve para administrar la desgracia, es el dinero, el fomento de la competencia, de su pinche “competitividad” y del consumo desmesurado, que son otros nombres de la violencia.

De ustedes, criminales, estamos hasta la madre, de su violencia, de su pérdida de honorabilidad, de su crueldad, de su sinsentido.

Antiguamente ustedes tenían códigos de honor. No eran tan crueles en sus ajustes de cuentas y no tocaban ni a los ciudadanos ni a sus familias. Ahora ya no distinguen. Su violencia ya no puede ser nombrada porque ni siquiera, como el dolor y el sufrimiento que provocan, tiene un nombre y un sentido. Han perdido incluso la dignidad para matar. Se han vuelto cobardes como los miserables Sonderkommandos nazis que asesinaban sin ningún sentido de lo humano a niños, muchachos, muchachas, mujeres, hombres y ancianos, es decir, inocentes. Estamos hasta la madre porque su violencia se ha vuelto infrahumana, no animal –los animales no hacen lo que ustedes hacen–, sino subhumana, demoniaca, imbécil. Estamos hasta la madre porque en su afán de poder y de enriquecimiento humillan a nuestros hijos y los destrozan y producen miedo y espanto.

Ustedes, “señores” políticos, y ustedes, “señores” criminales –lo entrecomillo porque ese epíteto se otorga sólo a la gente honorable–, están con sus omisiones, sus pleitos y sus actos envileciendo a la nación. La muerte de mi hijo Juan Francisco ha levantado la solidaridad y el grito de indignación –que mi familia y yo agradecemos desde el fondo de nuestros corazones– de la ciudadanía y de los medios. Esa indignación vuelve de nuevo a poner ante nuestros oídos esa acertadísima frase que Martí dirigió a los gobernantes: “Si no pueden, renuncien”. Al volverla a poner ante nuestros oídos –después de los miles de cadáveres anónimos y no anónimos que llevamos a nuestras espaldas, es decir, de tantos inocentes asesinados y envilecidos–, esa frase debe ir acompañada de grandes movilizaciones ciudadanas que los obliguen, en estos momentos de emergencia nacional, a unirse para crear una agenda que unifique a la nación y cree un estado de gobernabilidad real. Las redes ciudadanas de Morelos están convocando a una marcha nacional el miércoles 6 de abril que saldrá a las 5:00 PM del monumento de la Paloma de la Paz para llegar hasta el Palacio de Gobierno, exigiendo justicia y paz. Si los ciudadanos no nos unimos a ella y la reproducimos constantemente en todas las ciudades, en todos los municipios o delegaciones del país, si no somos capaces de eso para obligarlos a ustedes, “señores” políticos, a gobernar con justicia y dignidad, y a ustedes, “señores” criminales, a retornar a sus códigos de honor y a limitar su salvajismo, la espiral de violencia que han generado nos llevará a un camino de horror sin retorno.

Si ustedes, “señores” políticos, no gobiernan bien y no toman en serio que vivimos un estado de emergencia nacional que requiere su unidad, y ustedes, “señores” criminales, no limitan sus acciones, terminarán por triunfar y tener el poder, pero gobernarán o reinarán sobre un montón de osarios y de seres amedrentados y destruidos en su alma. Un sueño que ninguno de nosotros les envidia.

No hay vida, escribía Albert Camus, sin persuasión y sin paz, y la historia del México de hoy sólo conoce la intimidación, el sufrimiento, la desconfianza y el temor de que un día otro hijo o hija de alguna otra familia sea envilecido y masacrado, sólo conoce que lo que ustedes nos piden es que la muerte, como ya está sucediendo hoy, se convierta en un asunto de estadística y de administración al que todos debemos acostumbrarnos.

Porque no queremos eso, el próximo miércoles saldremos a la calle; porque no queremos un muchacho más, un hijo nuestro, asesinado, las redes ciudadanas de Morelos están convocando a una unidad nacional ciudadana que debemos mantener viva para romper el miedo y el aislamiento que la incapacidad de ustedes, “señores” políticos, y la crueldad de ustedes, “señores” criminales, nos quieren meter en el cuerpo y en el alma.

Recuerdo, en este sentido, unos versos de Bertolt Brecht cuando el horror del nazismo, es decir, el horror de la instalación del crimen en la vida cotidiana de una nación, se anunciaba: “Un día vinieron por los negros y no dije nada; otro día vinieron por los judíos y no dije nada; un día llegaron por mí (o por un hijo mío) y no tuve nada que decir”. Hoy, después de tantos crímenes soportados, cuando el cuerpo destrozado de mi hijo y de sus amigos ha hecho movilizarse de nuevo a la ciudadanía y a los medios, debemos hablar con nuestros cuerpos, con nuestro caminar, con nuestro grito de indignación para que los versos de Brecht no se hagan una realidad en nuestro país.
Además opino que hay que devolverle la dignidad a esta nación.

Publicado por Alfredo Joyner en 17:41

 

RESPUESTA DEL PRESIDENTE DE MÉXICO FELIPE CALDERÓN:

Claudia Herrera Beltrán

Enviada

Periódico La Jornada
Miércoles 13 de abril de 2011, p. 4

Torreón, Coah., 12 de abril. Con golpes en el atril, el presidente Felipe Calderón demandó no confundirse ni escudarse en el deseo político de atacar al gobierno federal o a las fuerzas armadas. El ya basta colectivo debe dirigirse a los criminales, exigió.

Ellos son los enemigos, los que asaltan, roban y envenenan a los jóvenes, no quienes los combaten. El enemigo está ahí, en la delincuencia común y organizada, y por eso debemos hacerle frente común, porque no debe escudarse en el deseo político de atacar a una u otra instancia de gobierno o al gobierno federal o a las fuerzas armadas el propósito político de atacarlas con el deseo de la sociedad de tener seguridad y de tener paz.

Seis días después de que miles de mexicanos marcharon en repudio a la estrategia que ha aplicado Calderón contra la delincuencia –tras los asesinatos de Juan Francisco, hijo del poeta Javier Sicilia, y de otras seis personas en el estado de Morelos–, que acumula 40 mil muertos, el mandatario federal llamó a la unidad contra el verdadero enemigo.

Reunido con empresarios de Coahuila, el jefe del Ejecutivo federal pareció dar respuesta a las exigencias de Javier Sicilia de que se retire el Ejército de las calles, y si bien el programa de la gira preveía un anuncio de seguridad, el Presidente se limitó a defender tres puntos de su estrategia y a prometer que rescatará a México.

Aunque al principio se disculpó por andar un poquito mal de la garganta, elevó la voz en varias ocasiones para afirmar que a quien debe condenarse es a los criminales, como mencionó antes el dirigente de Concanaco-Servytur, Jorge Dávila.

Los que asesinan son ellos, los criminales; los que matan jóvenes inocentes son los criminales; los que secuestran y asesinan jóvenes migrantes son los criminales. Los que tienen asoladas grandes partes de la sociedad y de nuestro territorio es la delincuencia; lo que está afectando a las familias mexicanas es la delincuencia, organizada o no, grande o pequeña, es la delincuencia, insistió.

Mientras volvía a golpear el atril con la mano, dijo que desde el que roba la bolsa a una señora hasta el que secuestra a un empresario o mata a un migrante, son delincuentes, criminales.

A ellos hay que frenarlos, a ellos hay que condenarlos, hacia ellos debe ir un ya basta colectivo y nacional. Ya basta a los criminales, y en eso estamos, planteó, y en ese momento recibió aplausos de los empresarios a quienes después  respondió preguntas en privado.

Agradece respaldo al Ejército

En su momento, Calderón agradeció las palabras del gobernador interino, el priísta Jorge Torres López, acerca de que la presencia del Ejército ha ayudado a aliviar la angustia de los habitantes en La Laguna.

Tras reconocer que se ha incrementado 430 por ciento el número de secuestros en la región entre 2009 y 2010, ofreció rescatar también a la entidad.

Defendió los tres aspectos centrales de su estrategia, como el de depurar a las policías y combatir en forma contundente a los criminales. “No señores –agregó–, el error es haber dejado actuar impunemente a los delincuentes.”

Además, reivindicó como parte de su política anticrimen la reconstrucción de la sociedad y de sus valores, porque la falta de oportunidades en educación, trabajo y esparcimiento hace a los jóvenes presa fácil de las redes delincuenciales.

Puso de ejemplo a un joven de 19 años, detenido junto con otros 16 presuntos responsables de los crímenes de San Fernando, Tamaulipas –donde fueron descubiertos 116 cadáveres–, que declaró que él ha asesinado a más de 200 personas.

Por eso llamó a reconstruir el tejido social en México y a dar nuevos valores a los jóvenes con la finalidad de trocar la cultura de violencia por una de respeto a los demás, a la vida y de que no hay dinero fácil.

 

MÉXICO, LEVÁNTATE Y ANDA: Amigos, primos, tíos, profesores, conocidos, compañeros, HERMANOS:

Sé que no escribo con mucha frecuencia y a veces ni siquiera contesto los correos que me mandan; sé que a muchos no los he visto durante años, pero ante la convocatoria del poeta Javier Sicilia decidí vencer la pereza y enviarles este mail porque estoy convencido de que es necesario y urgente unirnos y tomar la iniciativa. Yo también estoy “hasta la madre” de ver morir prematuramente y sin ninguna gloria ni gracia a niños y jóvenes en este juego de policías y ladrones, en este país de criminales que se creen héroes del pueblo y gobernantes a los que sólo les preocupa salir en la foto. Yo tampoco creo que la venganza sea la solución, que la violencia acabe con la violencia. Yo también estoy convencido de que es la ciudadanía, y no la clase política, quien tiene en sus manos el destino de esta suave patria, tan lastimada y tan generosa. Yo también estoy cansado de vivir a escondidas, asustado. El crimen y la corrupción son posibles sólo porque no estamos unidos, y separados somos vulnerables. Como dijo Javier Sicilia al enterarse del asesinato de su hijo, “unidos no nos tocan”. Enviarles este correo e invitarlos a salir a la calle el día de mañana es mi forma de dar un primer paso, de unirme con ustedes. Yo ya no tengo miedo.

Súmense a la convocatoria de marcha nacional por los 40 mil muertos de la guerra entre el Estado Mexicano y el narcotráfico.

Cada ciudad, cada municipio en México contará con su propia marcha.

Les envío un gran, gran abrazo. Que Dios los bendiga.

Hugo Garibay.

 

Desde esta, mi trinchera, estimados lectores, hago también un llamado al pueblo mexicano para unirnos en la derrota de esta rata presidencial y de sus esbirros políticos antes de que termine este sexenio y se pasen la estafeta a su antojo, para seguir acabando con  México. Debemos estar conscientes de que estos movimientos ciudadanos no se hacen tras bambalinas, escondiéndose y ocultando las direcciones de los correos de protesta. Es indispensable dar la cara, poner el pecho y alistar las armas con las que cada ciudadano cuente, desde la palabra oral y escrita,  hasta el fusil…Nunca se logran batallas limpias y dignas  si el que tira la piedra esconde la mano.

Margot Carrasquilla Múnera

13/04/2011

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