¡OLÉ! POR CATALUÑA: UN PASO IMPORTANTE EN LA RECONCILIACIÓN DEL HUMANO CON LA NATURALEZA

¡Olé! Esta expresión que proviene del árabe Wa-(a)llah que significa ¡Por Dios!, y que  es una exclamación de entusiasmo ante una belleza o alegría sorprendente o excesiva, es lo que se escucha en coro y repetidamente en las corridas de toros. Me pregunto: ¿Qué tiene de alegre y de bello el asesinato? Porque, por más que a este espectáculo lo rodeen de flores, mujeres bellas, música alegre, vino y multitud de colores, no deja de ser un asesinato con lujo de crueldad. Para quien ha ido a corrida de toros, posiblemente no tendrá nada de nuevo lo que voy a platicar al respecto; pero para quienes desconocen los pormenores de este acto de barbarie, quizás se sorprendan:

Nada en en esta fiesta es genuino. Solamente lo es el dolor. Tampoco creo que se le pueda catalogar como un arte sino más bien como una ciencia de la tortura. Antes de la fiesta, el toro es sometido a 24 horas de encierro en la oscuridad para que al salir a la plaza, la luz y los gritos de los espectadores lo asustes. La reacción del animal es de huir, y por eso trata de saltar las barreras. Con esto se le engaña al público que cree que es un animal furioso y que quien se enfrente a él, debe ser un héroe. Nada más lejos de la verdad. El animal sólo quiere huir ¡Aterrado! Pero durante este encierro previo, el animal es sometido a todo un ritual de debilitamiento. Le recortan los cuernos, le cuelgan sacos de arena sobre el cuello, le golpean los testículos y le dan  de beber agua sulfatada para ocasionarle diarrea. Antes de entrar al ruedo le untan grasa en los ojos para que se nuble su vista y le untan en las patas una pomada que produce ardor para que no se pueda estar quieto; así, el héroe, o sea el torero, pueda lucirse como él y los que viven de él, esperan.

Pero el toro no es el único animal torturado en esta fiesta. También lo son los caballo que montan los picadores. Generalmente estos animales son escogidos entre los que ya no tienen valor comercial, pues mueren después de tres o cuatro veces de haber sido usados para llevar al picador. Sufren ruptura de costillas o aplastamiento de las mismas, y exposición   de vísceras. Pero esto no lo ve el espectador, pues para ocultar los daños les es  colocado un peto.

Con un sólo puyazo, el picador podría destrozar al toro. ¡Ah! pero no se trata de eso, pues se acabaría la diversión. Se trata de debilitar más aún al toro produciéndole sangrado, y rompiédole sus músculos como el trapecio, el romboide, el espinoso y semiespinoso,  serratos y los trasversos del cuello. Pero cuando el toro ha logrado evadir la lanza del picador, se le entierran unas banderillas con punta en forma de arpón y un tamaño de 8 centímetros; se les llama de castigo. Después vienen las otras banderillas, las del lucimiento del torero. A cada movimiento del animal, me refiero al toro, los ganchos de las banderillas abren más y más las heridas, y con ello, más y más sangrado y dolor.

Cuando el toro está ya en un estado lastimero, y no puede levantar la cabeza normalmente, es entonces cuando el torero se acerca al animal con una soberbia muy propia, a mi parecer, de los imbéciles o cretinos. Comienzan así, los llamados pases artísticos con los que el matador, sacando el pecho y haciendo alarde de machismo y de bravura, hace chillar a los espectadores, y se pavonea para recibir sus aplausos. Todo esto se da frente a un animal exhausto, moribundo y confundido.

Después de este clímax,  llega la hora de matar con una espada de 80 centímetros de largo. Contrariamente a lo que dicen o se cree, esta espada no va directamente al corazón del animal. Atraviesa  los pulmones y el diafragma, y las más de las veces, a una arteria mayor. De ahí que muchas veces los toros mueren ahogados en su propia sangre.

Si el animal resiste y no cae, busca  salir por la puerta por donde lo hicieron entrar. Si es así, le introducen en el cuello el descabello, que es otra larga espada que termina en una  navaja de 10 centímetros de largo. Lo rematan con la puntilla con la que le seccionan la médula espinal a la altura de las vértebras Atlas y Axis.

El toro queda, por lo tanto, paralizado y ni siquiera puede mover los músculos respiratorios. Sin embargo, sigue consciente de todo este horror, y de cómo es arrastrado fuera de la plaza.

Antes de terminar, estimados lectores,  les comparto la noticia sobre la prohibición de las corridas de toros en la provincia de Cataluña, España:

“Aprueba parlamento en Cataluña la prohibición de corridas de toros

La segunda comunidad autónoma, después de Canarias, en tomar esa medida. Entrará en vigor en 2012.

Notimex
Publicado: 28/07/2010 07:59

Madrid. El parlamento de Cataluña aprobó este miércoles prohibir las corridas de toros por 68 votos a favor, 55 en contra y nueve abstenciones, con lo que se convierte en la segunda comunidad autónoma española, después de Canarias, en tomar esa medida.

Tras meses de debates y polémica entre quienes defienden las corridas de toros y quienes las consideran como eventos de maltrato de animales, el parlamento de Cataluña votó a favor de la Iniciativa Legislativa Popular que fue respaldada por 180 mil votos.

La medida entrará en vigor el primero de enero de 2012 por lo que la Monumental de Barcelona podrá programar corridas hasta entonces.

El presidente de la Generalitat de Cataluña, José Montilla, señaló que él votó en contra de la medida porque “estoy a favor de la libertad”, pero manifestó su respeto por la decisión que tomó el parlamentó catalán.

“No ha sido el gobierno ni los grupos parlamentarios quienes han metido esta enmienda a la Ley de la Protección de los Animales”, recordó.

Lamentó las pretensiones de los que han querido convertir esta votación en un termómetro de las relaciones entre Cataluña y España y añadió que “se equivocan”.

“Espero moderación y sentido de la responsabilidad de todos”, concluyó”.

En fin, después de leer cómo se llevó a cabo el proceso para llegar a la resolución final, nos damos cuenta que no va a ser pronto ni fácil que las demás provincias de España adopten esta prohibición, porque, según lo expresó el presidente de la Generalitat de Cataluña, la iniciativa no fue tomada por las instancias gubernamentales. Esto deja entrever que fue por presión de algunos sectores de la sociedad. No dudo que suceda lo mismo en los otros países en donde se practica la Tauromaquia. Sin embargo,  después de conocer en qué consiste la fiesta brava ¿Podremos seguir indiferentes ante la barbarie, y podremos seguir calificándola como un arte? Creo que lo más sabio y justo es actuar como sociedad consciente y civilizada para que desaparezca  de todos los sitios en donde se sigue fomentando y, ante todo, educar a nuestra descendencia en el respeto y amor por los seres vivos y por todo aquello que forma parte de la naturaleza.

Margot Carrasquilla Múnera

02/08/2010

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Una respuesta

  1. Yo creo que las corridas de TOROS ,es los últimos vestigios del CIRCO ROMANO,donde se hacía disfrutar al pueblo mediante el sufrimiento de los animales frente a los gladiadores.
    Yo creo que decir que es cultura una forma de torturar y matar un animal y disfrutar de ello,no creo que se le pueda llamar cultura ,por mucho que digan que es arte.

    Es por eso que estoy por la prohibición de torturar y matar un animal y disfrutar con ello.

    Por eso estoy contento de que se prohíban por lo menos en CATALUNYA.

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