LEGALIZAR LAS DROGAS EN MÉXICO, SERÍA UN ACTO DE INTELIGENCIA TRASCENDENTE

PLANIFICACIÓN,  ESTRATEGIA Y  TÁCTICAS, SON INDISPENSABLES PARA GOBERNAR.

Ilustraciones: Blog de Carlos Sellera; Blog el asterisko 22.

El daño ya está hecho. Un gobernante que a la ligera comenzó una “guerra” para manchar a México con sangre de adultos, niños y jóvenes inocentes; y con la sangre de los narcotraficantes y soldados, que al fin, son también seres humanos. Es aterrador oír la frialdad, el cinismo y el nulo recato con el que Felipe Calderón habla, ante los medios de comunicación y el pueblo de México, de veintitrés mil o más muertes, convertidas a porcentajes. En mi concepto, se tiene que ser un asesino en potencia para actuar de esta forma. Sin embargo, es el presidente de un país que por todas sus riquezas naturales, climas mucho más benignos que los de muchos otros países del Planeta, gente inteligente, talentosa y creativa, debía pertenecer al llamado “primer mundo”.

Ese es precisamente el punto con el que hoy llamo a reflexionar a quienes lean estas líneas. Estamos en un momento de la Historia, en el cual debemos, como pueblo organizado, tomar decisiones de avanzada y presionar para que éstas sean llevadas a la práctica por los gobernantes del país. Son muchas las necesidades de cambio que tiene el país, y las cuales iremos desglosando en posteriores escritos, pero en este momento considero que una decisión  acertada y urgente, es la legalización de las drogas.

Sí, sé que a los poderosos nos les interesa legalizar un negocio que les deja mejores dividendos siendo ilegal; también sé que muchos padres pegarán de gritos en la creencia que este acto es acercar más a sus hijos a un hábito que muchos ya tienen sin que ellos se percaten, y que se encuentra dentro y fuera de escuelas, universidades, “antros”, y en infinidad de hogares pero debajo del colchón.

Si hablamos en términos de bienestar social, ¿No sería mejor educar a nuestros hijos para que sepan manejar y encarar las consecuencias que puede traer el uso o el abuso de las drogas, que las vean como algo que está a su alcance pero que puede dañarlos, que las conozcan y que se hable de ellas sin “torcer la boca”? El ser humano es por naturaleza curioso, y lo prohibido, así como los tabúes lo jalan como un imán.  Nuestros hijos han tenido que crecer en un medio de violencia, tabaco, alcohol, impunidad, corrupción, infidelidad, engaños,  divorcios, y no sé cuántas lacras sociales más. De lejos o de cerca les ha tocado conocer esta realidad. Entonces: ¿Para que querer tapar el sol con un dedo en el tema de las drogas?

Eliminar a un capo de la droga o a muchos de sus esbirros es como podar a la verdolaga. Pienso que no es ese el camino. El camino puede ser, cambiarles la jugada. Que puedan vender su droga a precios regularizados por el Estado,  pagar impuestos y someterse a las reglas del comercio como cualquier otro comerciante.

Les comparto un texto que encontré harto interesante con respecto al tema en cuestión:

Margot Carrasquilla Múnera

18/04/2010

Diez razones para legalizar las droga

2 de abril de 2003

Printer-friendly versionpor Juan Carlos Hidalgo

Juan Carlos Hidalgo es Coordinador de Proyectos para América Latina del Cato Institute.

La prohibición de las drogas ha tenido consecuencias desastrosas muy similares a la que sufrió el alcohol en los años veinte en Estados Unidos. Sin embargo, en vez de reconocer el fracaso de dicha política, la mayoría de los gobiernos alrededor del mundo se han empeñado en gastar más recursos y atentar más contra las libertades de sus ciudadanos en un esfuerzo inútil por detener el comercio ilegal de narcóticos. Legalizar las drogas eliminaría o mitigaría significativamente las terribles consecuencias que enfrentamos bajo el actual enfoque prohibicionista:

  1. La legalización pondría fin a la parte exageradamente lucrativa del negocio del narcotráfico, al traer a la superficie el mercado negro existente. Y con la desaparición de la clandestinidad del narcotráfico disminuye dramáticamente la problemática social ligada a dicha actividad. La actual prohibición de las drogas no detiene al mercado, simplemente lo ha sumergido bajo el manto de la ilegalidad, y cuando un negocio es un crimen, los criminales tomarán parte de éste. Según las Naciones Unidas, el tráfico de drogas genera $400.000 millones anuales, lo cual representa un 8% del comercio mundial, comparable con la industria de textiles. Dicho botín representa una tentación irresistible para los criminales del mundo.
  2. La legalización reduciría dramáticamente el precio de las drogas, al acabar con los altísimos costos de producción e intermediación que implica la prohibición. Esto significa que mucha gente que posee adicción a estas sustancias no tendrá que robar o prostituirse con el fin de costear el actual precio inflado de dichas substancias.
  3. Legalizar las drogas haría que la fabricación de dichas sustancias se encuentre dentro del alcance de las regulaciones propias de un mercado legal. Bajo la prohibición, no existen controles de calidad ni venta de dosis estandarizadas. Esto ha conducido a niveles de mortalidad altos a causa de sobredosis o envenenamiento por el consumo de drogas. De hecho, según un estudio del Cato Institute realizado por James Ostrowski, el 80% de las muertes relacionadas con drogas se deben a la falta de acceso a dosis estandarizadas.
  4. El narcotráfico ha extendido sus tentáculos en la vida política de los países. Importantes figuras políticas a lo largo de Latinoamérica han sido ligadas con personalidades y dineros relacionados con el tráfico de drogas. Tal vez aquí yace la razón por la cual la guerra contra las drogas se intensifica año con año. Los grandes narcotraficantes son los que más se benefician con la actual prohibición, y los operativos anti-drogas que se practican en Latinoamérica sirven para eliminarles la competencia que enfrentan por parte de los pequeños y medianos distribuidores. La legalización acabaría con esta nefasta alianza del narcotráfico y el poder político.
  5. Legalizar las drogas acabaría con un foco importante de corrupción, la cual aumenta en todos los niveles del gobierno debido a que una substancial cantidad de policías, oficiales de aduana, jueces y toda clase de autoridades han sido comprados, sobornados o extorsionados por narcotraficantes, creando un gran ambiente de desconfianza por parte de la población hacia el sector público en general.
  6. Los gobiernos dejarían de malgastar miles de millones de dólares en el combate de las drogas, recursos que serían destinados a combatir a los verdaderos criminales: los que le violan los derechos a los demás (asesinos, estafadores, violadores, ladrones, grupos terroristas). Además, con la legalización se descongestionaría las cárceles, las cuales hoy en día se ven inundadas por gente cuyo único crimen fue el consumo de substancias que están prohibidas por la ley. Todos estos esfuerzos por combatir el tráfico de drogas han sido inútiles. Por ejemplo, las mismas autoridades reconocen que a pesar de todo el dinero gastado, los esfuerzos actuales solo interceptan el 13% de los embarques de heroína y un máximo del 28% de los de cocaína. De acuerdo con las Naciones Unidas, las ganancias de las drogas ilegales están tan infladas que tres cuartos de todos los embarques deberían ser interceptados con el fin de reducir de manera significativa lo lucrativo del negocio.
  7. Con la legalización se acaba el pretexto del Estado de socavar nuestras libertades con el fin de llevar a cabo esta guerra contra las drogas. Intervenciones telefónicas, allanamientos, registro de expedientes, censura y control de armas son actos que atentan contra nuestra libertad y autonomía como individuos. Si hoy en día las drogas son accesibles incluso en las áreas de máxima seguridad de las prisiones, ni siquiera convirtiendo a nuestros países en cárceles vamos a lograr mantener a las drogas fuera del alcance de aquellos que quieran consumirlas. Legalizando estas substancias evitaremos que los gobiernos conviertan a nuestros países en prisiones de facto.
  8. Legalizar las drogas desactivará la bomba de tiempo en la que se ha convertido Latinoamérica, especialmente países como Ecuador, Bolivia y Colombia. En este último, las guerrillas financiadas por el narcotráfico manejan miles de millones de dólares en equipos militares de primera línea, y amenazan con extender su lucha a países como Panamá, Brasil y Venezuela. Hace un par de años se descubrió la fabricación de un submarino en Colombia para el transporte de armamentos y drogas, lo que demuestra el poderío de estos grupos guerrilleros. Todo esto ha llevado a una intervención creciente por parte de Estados Unidos, quienes desde hace un par de años han venido fortaleciendo su presencia militar en la región de una manera nunca vista desde el fin de la Guerra Fría.
  9. En una sociedad en donde las drogas son legales, el número de víctimas inocentes producto del consumo y la venta de estupefacientes se vería reducido substancialmente. La actual política afecta directamente tanto a los consumidores de narcóticos como a terceros. Es así como gran cantidad de personas que nunca han consumido estas sustancias o que no están relacionadas con la actividad se ven perjudicadas o incluso pierden la vida debido a las “externalidades” de la guerra contra las drogas: violencia urbana, abusos policiales, confiscación de propiedades, allanamientos equivocados, entre muchos otros.
  10. La legalización conducirá a que la sociedad aprenda a convivir con las drogas, tal y como lo ha hecho con otras sustancias como el alcohol y el tabaco. El proceso de aprendizaje social es sumamente valioso para poder disminuir e internalizar los efectos negativos que se derivan del consumo y abuso de ciertas sustancias. Sin embargo, políticas como las de la prohibición, al convertir a los consumidores en criminales, desincentivan la aparición de comportamientos y actitudes sociales necesarios para poder lidiar con los problemas de la adicción y el consumo tempranero de dichas sustancias.

Luego de muchos años de malas experiencias con la política actual, y tras un análisis detallado de las consecuencias no deseadas de prohibir el consumo y la venta de substancias que la gente quiere, es necesario que lleguemos a la conclusión de que las drogas deben ser legalizadas si no queremos seguir el camino autodestructivo al que nos está conduciendo la prohibición moderna.

Cato Institute

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