He aquí, mis estimados lectores, las verdades expuestas muy claramente por un ciudadano mexicano, escritor y periodista, que firma sus escritos con el seudónimo ”El Libre Pensador”. Aunque debo preservar su anonimato, siento el deber como comunicadora y mexicana, de difundir sus textos porque son verídicos, bien documentados e imparciales. Si quieren conocer qué está pasando realmente en México y el futuro que le espera, no dejen de leer esta entrega y la siguiente del Chapulín Claridiso.



Fotografías: Pre candidatos por el PRI, por el PAN, y por la Izquierda, para la Presidencia de la República Mexicana.
“*Miseria e impunidad, los grandes males de la nación *Se perdió la vocación de servicio público*Los partidos, cotos de familia o de maffias políticas*Se disputan el poder como las organizaciones criminales se pelean territorios* Tenemos gobiernos de cínicos que se enriquecen con los dineros públicos en las 32 repúblicas*Son los modernos Santa Annas, que se reparten los presupuestos.
A menos de un año de los comicios presidenciales del 2012, la nación asiste al círculo de vanidades, juego retorcido de caprichos y ambiciones de una clase política abusiva y ociosa que sólo tiene como fin primero y último la lucha feroz y descarnada por el poder político y el control de los presupuestos públicos.
Han hecho del poder por el poder su modus vivendi, mientras las mayorías del pueblo se hunden en la pobreza y la incertidumbre de una nación sin futuro.
En las 32 repúblicas mexicanas el servicio público lo han desnaturalizado. Los dizque servidores públicos son patrones o dueños de las oficinas de gobierno; los papeles se cambiaron y los ciudadanos son vistos con desdén como empleados.
Domina la abulia y la soberbia en las dependencias del gobierno federal, estados, municipios y delegaciones del Distrito Federal. Hay rateros de todos tamaños. Enloquecen con los dineros del pueblo. Manejan los asuntos públicos como asuntos meramente particulares. Son los modernos Santa Annas.
Benito Juárez fue el artífice de la genuina vocación de servicio público. Su herencia la han usado como pantalla de enriquecimientos personales o familiares. Lo usaba lo mismo Ulises Ruiz que Santiago Creel y lo trae de arriba para abajoManuel López Obrador.
Juárez fue el constructor de una administración pública honesta en la que sus funcionarios fueran verdaderos servidores públicos, moderados y “consagrados asiduamente al trabajo, resignándose a vivir en la honrada medianía”.
Juárez exigía responsabilidad a los funcionarios públicos, gobernar sin impulsos de voluntades caprichosas ni menos improvisar fortunas y mucho menos consagrarse al ocio y a la disipación.
Hoy el despilfarro es el símbolo de los gobiernos, lo mismo en el nuevo edificio del Senado que en el fraude llamado sendero de luz fanáticamente erigido a un bicentenario fugaz y que en la memoria colectiva quedó como un banal espectáculo y no como un recordatorio de la cruenta y difícil construcción de nuestro país.
Todos nuestros políticos se desgarran las vestiduras y se sangran los labios con el interés nacional, pero ninguno es capaz de hilar un discurso de congruencia con la tragedia que vive la sociedad mexicana tras la sepultura del único proyecto de Nación que ha tenido México y que le costó al país un millón de muertos en la segunda década del siglo XX.
La Revolución Mexicana fue sepultada por los tres últimos gobiernos priistas para atender el proyecto trasnacional que se nos impuso, el llamado Consenso de Washington, a partir de Miguel de la Madrid. Carlos Salinas y Ernesto Zedillo se encargaron de enterrar en una fosa común el proyecto de Nación surgido de un consenso nacional en 1917.
Esa es nuestra gran tragedia, el país navega hacia la nada. Los gobiernos de Acción Nacional, pero sobre todo el de Felipe Calderón, terminaron con la tarea colocar la Revolución Mexicana en el limbo de la historia en su centenario, y los neopriistas de ahora, temen al borde del pánico, citar el origen de su partido surgido de la ideología de los constitucionalistas de 1917.
Cuando mucho apenas Rubén Moreira se atreve a mencionar tímidamente una ambigua mexicanidad que su partido a partir de 1929, construyó para darle cimientos al proyecto social de la Revolución Mexicana en el agro nacional, en la educación, en la salud, en el empleo, en la vivienda, en la seguridad social, en la alimentación del pueblo mexicano.
De la agenda de los políticos neoliberales mexicanos desapareció tratar temas que ofendan o cuestionen la ruta que el Consenso de Washington nos dictó en los ochentas del siglo pasado como nuestro nuevo proyecto de nación, colocar de rodillas a la Constitución frente al neoliberalismo, la ideología que domina los quehaceres del gobierno mexicano en el siglo XXI.
El Consenso de Washington formulado como el artífice de las políticas monetarias neoliberales salió al paso de toda iniciativa de proyecto nacional en Latinoamérica. Al empezar su aplicación en México, Miguel de la Madrid desarmó el Estado rector e inició la regresión al capitalismo salvaje del siglo XIX cuando las grandes potencias se peleaban por el control de países como México que producían oro, plata, petróleo y eran presa fácil de los imperialismos.
Con el gobierno de Miguel de la Madrid (1982-1988) se inició la desnacionalización nacional, la empezó con los bancos que ahora están bajo propiedad de españoles y estadunidenses; y ya desde entonces se vislumbraba la privatización del petróleo. El Consenso de Washington diseñado por John Williamson planteó diez puntos que sometían los aparatos financieros y económicos de países como México al control del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. El Estado mexicano se sometió dócilmente a al consenso de Washington:
1. Disciplina presupuestaria de los gobiernos.
2. Reorientar el gasto gubernamental a áreas de educación y salud
3. Reforma fiscal o tributaria, con bases amplias de contribuyentes e impuestos moderados.
4. Desregulación financiera y tasas de interés libres de acuerdo al mercado.
5. Tipo de cambio competitivo, regido por el mercado.
6. Comercio libre entre naciones.
7. Apertura a inversiones extranjeras directas.
8. Privatización de empresas públicas.
9. Desregulación de los mercados.
10. Seguridad de los derechos de propiedad.
John Williamson
Todas las ha cumplido el gobierno mexicano, excepto los referentes a la salud cuando siguen siendo pésimos sus servicios y en la educación se regatea a las universidades públicas los subsidios. Con el Consenso de Washington la Revolución Mexicana pasó a formar parte de los mitos del mexicano. Los gobiernos neoliberales le arrancaron al país el pensamiento de los constitucionalistas de la Carta del 17, la hicieron polvo y sujetaron a la nación a los dictados de Washington.
Gastón García Cantú, lamentablemente fallecido en 2004 y cuyas cenizas fueron depositadas en los cerros de Loreto y Guadalupe, símbolos de la lucha contra el intervencionismo imperial, era de los pocos mexicanos lúcidos que mantuvo en pie una vigorosa posición crítica frente a la desnacionalización que planteaba el Consenso de Washington.
Pocos ya se acuerdan de este ilustre pensador mexicano que escribía en las páginas de Excélsior, duramente censurado por el círculo de Julio Sherer por aprovechar las páginas de ese diario en la época de Regino Díaz Redondo. Nunca le perdonaron ni entendieron que don Gastón lo que hacía era tener una voz permanente en ese diario donde advertía de las funestas consecuencias que acarrearían los dictados de Washington y la desnacionalización de México.
Hoy los padecemos con un país quebrado, botín de los políticos de los partidos y sus familias que en esta hora ya se disputan los presupuestos públicos del gobierno que emane de las elecciones presidenciales del 2012.
Mientras estos políticos al interior de sus partidos se muerden ferozmente por las candidaturas, una gran mayoría del pueblo en el campo y en las ciudades no ven otra opción que o continuar huyendo hacia el espejismo llamado Estados Unidos junto con las corrientes de inmigrantes centroamericanos que huyen hacia una miseria menos sórdida que la de sus pobres naciones, o se enrolan o son reclutados como levas de las neofascistas organizaciones criminales del narcotráfico, contra las cuales el actual gobierno no puede ni tiene la capacidad de extirparlas del tejido social y mucho menos un plan nacional contra la pobreza y marginación social, las fuentes de la discordia de nuestra patria.
No puede ni podrá este gobierno, porque el problema es de más fondo que legalizar la asistencia de las Fuerzas Armadas Mexicanos, soldada y marina, en el combate a las hordas salvajes y crueles del narcotráfico. La estrategia es equivocada y el presidente Calderón no sabe como terminar con una guerra que reveló aún más el verdadero conflicto de la sociedad mexicana contemporánea, la insondable desigualdad social.
Sin proyecto de nación, sepultada la Revolución Mexicana, el país cojea por el mundo, y así seguirá porque ninguno de los políticos y partidos que se disputan desde ahora la residencia de Los Pinos le atina a convocar a un nuevo pacto nacional que reivindique la validez de las tesis sociales incumplidas del movimiento revolucionario iniciado en 1910 y formule una convocatoria de proyecto de Nación que sea capaz de sacar al país de la incertidumbre y resuelva los dos más graves problemas nacionales: la miseria y la impunidad.
Cómo creer en un PRI del siglo XXI donde comparten el mismo espacio los jóvenes juniors neoliberales priistas y los vetustos ancianos líderes venales del llamado movimiento obrero organizado representado por Joaquín Gamboa Pascoe o por el líder ferrocarrilero porro Víctor Flores, cómplice de la desaparición de los ferrocarriles nacionales.
¿Nuevo PRI? ¿Qué pueden ofrecer al país el gobernador Enrique Peña Nieto o el senador Manlio Fabio Beltrones? ¿Otro sacrificio de seis años para los mexicanos porque recibirán una nación rota y sumida en el desaliento? ¿Un proyecto para sus juniors? Manlio Fabio se le acaba la lengua cuando encabeza un Senado inútil y ajeno a sus responsabilidades públicas. Si quieren ahorrar dineros públicos, que lo vendan o renten el Senado, como decía Vicente Lombardo. El Senado y la Cámara de Diputados han convertido el Poder legislativo en un repertorio de vanidades y lucros ofensivos e indebidos.
¿Qué proyecto tiene Marcelo Ebrard pasa sacar a la nación del atolladero? ¿Un segundo piso para todo el país donde por abajo circulen los pobres y por arriba los ricos? ¿Qué plantea Andrés Manuel López Obrador cuando sus cuadros de seguidores fanáticos están formados por pandillas polpotianas casi analfabetas que de izquierda tienen lo que el cardenal Sandoval tiene de marxista-guadalupano?
¿Cuál es el plan de Josefina Vázquez Mota y Santiago Creel para darle un giro de 360 grados a los fracasos de los gobiernos panistas en la administración federal, en los estados y municipios? ¿O Ernesto Cordero que asoma ser el real candidato del jefe de la familia que ocupa Los Pinos o Alonso Lujambio que sólo sirve de distracción para evitar más críticas al secretario de Hacienda?
Son preguntas sin respuestas. El país carece de líderes, ni siquiera en la llamada sociedad civil personificados en Juan Ramón de la Fuente que no se atreve a dar el salto a la plaza pública a tratar los temas fundamentales de la nación y no sólo los que genera como problema de salud pública el narcotráfico; o en Javier Sicilia, ahora convertido más en oficioso mensajero de la reforma política de Calderón que en representante de las adoloridas y vejadas familias de las víctimas colaterales de la guerra del narcotráfico.
México transita de la nada a la nada, está anclado en las cadenas del Consenso de Washington.
El único debate de los partidos y sus políticos es el de las candidaturas. No tienen ideas, no discuten los problemas del país, las condiciones del mexicano al que le es imposible vivir con los míseros empleos que ofrece el expriista Javier Lozano.
La lucha por la candidatura panista asume rasgos tragicómicos cuando éste secretario del Trabajo del PAN se da cuenta que no goza de preferencias para ser candidato presidencial. La misma comedia patética y ridícula del secretario de Desarrollo Social, Heriberto Félix Guerra, la misma que representó el PRI en 1987 para darle la candidatura a Carlos Salinas.
No hay proyecto de nación porque no hay políticos de ideas. Todos repiten el mismo discurso vago, incongruente, vacío, titubeante, porque carecen de respuestas para abordar los nuevos problemas nacionales. Bueno, ni siquiera serían capaces de darle una interpretación actualizada al libro de Andrés Molina Henríquez, los ensayos de Mariano Otero, los discursos del general Heriberto Jara y se lleven de tarea a sus noches de cortar margaritas, los del general Lázaro Cárdenas y de pasada los de Juárez. Bueno, que lean por lo menos los Sentimientos a la Nación de Morelos para que sepan quién es este líder de la independencia.
La preocupación central y sustantiva de Humberto Moreira son las eventuales rupturas al interior de su partido, que sus militantes de la era glacial encabezados por Gamboa Pascoe, no salten de los trampolines a las filas del PAN o del PRD como ya ha ocurrido, o en el caso de Elba Esther se presten a sumarle votos al partido de Felipe Calderón porque se peleó a los arañazos con Roberto Madrazo hace seis años.
En el PRD, la inquietud sublime del exguerrillero Jesús Zambrano es que no existan dos candidatos presidenciales en el PRD, sino sólo uno, Marcelo Ebrard, el candidato de los temidos chuchos, o Andrés Manuel, candidato de la ilustrísima familia Bejarano-Padierna, mientras en el PAN es una lucha entre dedos, el de Vicente Fox y el de Felipe Calderón. Santiago y Josefina sólo piensan en la revancha y están en la ingenua creencia de que Fox le ganará con el dedo a Calderón porque las familias a las que les pertenece el partido de Gómez Morín, es “democrático”. En un partido democrático difícilmente Luis Felipe Bravo Mena hubiera sido candidato en el Estado de México. De los otros partidos, ni que hablar, son caricaturas de la patética política mexicana contemporánea.
Los partidos políticos mexicanos son triviales y tribales. Viven del lucro de la pobreza del pueblo mexicano. Entre más pobres más votos cautivos. Ni un partido se salva.
La última encuesta del Instituto Nacional de Geografía y Estadística reafirma nuestra tragedia. Repunta el desempleo, las más afectadas son las mujeres. Más de dos millones 679 mil personas no encontraron empleo por más que acudieron a las farsas llamadas Ferias del Empleo. La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) que levanta el INEGI, señala que la tasa de desempleo a nivel nacional fue de 5.74% respecto a la Población Económicamente Activa (PEA), tasa superior en 0.16 puntos porcentuales a la de mayo pasado.
Eso significa que más de dos millones 679 mil mexicanos pasaron a formar parte de las filas del desaliento y a engrosar las cifras de los pobres que de 2006 a 2008 pasaron de 45 millones a 51 millones de personas, quienes sólo existen como cifras de la estadística de un Estado incapaz, mientras en las Cámaras de Diputados y Senadores nuestros representantes cobran jugosas dietas, poseen autos de lujo, viajan al extranjeros y disfrutan de las mejores viandas en los restaurantes de la zona rosa y de Polanco a costa del erario público.
Son nuestros diputados y senadores, muchos de los cuales jamás suben a una tribuna o si lo hacen es porque les cae la suerte de que les facturen una iniciativa. Varios de ellos regresaran a la UNAM a terminar sus carreras inconclusas, son un tipo de legisladores disfuncionales académicos. Eso sí en verdad pasaron por la prepa y pisaron algún semestre de la universidad. Lo peor de los peores está en la asamblea legislativa del DF, en los estados, los municipios y las delegaciones. En la delegación Cuauhtémoc, la mayoría de los funcionarios perredistas son “pasantes” o no siquiera reúnen los méritos mínimos para el servicio público. ¿Sabrán leer y escribir?
En el gobierno federal, son maestros, doctores formados en escuelas y universidades privadas donde ni por asomo les han enseñado que la materia básica de un gobierno pasa por la piel social. Todos ellos expertos en el Consenso de Washington.
Gastón García Cantú exhibía ese tipo de funcionarios públicos que arribaron a las administraciones públicas formados en universidades extranjeras y con la mentalidad de servidumbre neocolonial. Hechos bajo el plan Camelot diseñado a formar funcionarios ad hoc en las universidades extranjeras, Harvard, Chicago, Yale, para aplicar las recetas inhumanas del neoliberalismo.
Dos graves males agobian a la nación, persiguen a México desde que nació a la vida independiente en 1821, la congénita pobreza de millones de compatriotas y la impunidad que otorga carta blanca a los malos gobiernos en los ejercicios del servicio público, el abuso criminal de quienes desvían el rumbo nacional, lucran con las necesidades sociales y reducen sus funciones a las grotescas luchas por el poder, como lo vemos en la actual circunstancia política en la proximidad de la sucesión presidencial del 2012El deporte nacional actual se llama despilfarrar los dineros públicos, apoderarse de ellos como la parte las luchas de los piratas de la política mexicana del siglo XXI. ¡Sálvanos Juárez, Cárdenas de los modernos Santa Annas
El deporte nacional actual se llama despilfarrar los dineros públicos, apoderarse de ellos como la parte las luchas de los piratas de la política mexicana del siglo XXI. ¡Sálvanos Juárez, Cárdenas de los modernos Santa Annas!”
“*La izquierda fracasa en el gobierno* Partidos sin proyecto de nación* Los abucheos a Calderón en el mundial del Sub 17 *Ramón Aguirre renunció para que avanzara la alternancia en México.

El caso de la joven egresada da la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, Mariel Solís, confundida como una presunta cómplice del asalto y asesinato del catedrático universitario Salvador Rodríguez, revela con toda frialdad el estado en que se encuentra la justicia en México.
Si esto ocurre en el Distrito Federal donde funcionaron las redes sociales para impedir un flagrante atropello del gobierno deMarcelo Ebrard, qué no pasa en el interior del país donde la justicia se ejerce como en los tiempos del México de la colonia donde reinaba la “Santa Inquisición”.
La joven Mariel de 22 años fue detenida como presunta culpable del crimen del catedrático de la UNAM ocurrido en las inmediaciones del metro Copilco.
La implicaron supuestamente los confesos autores y el Ministerio Público y los policías judiciales capitalinos del procurador que raudos y veloces, como suelen serlo en estos casos, detienen a la chavita de Ciencias Políticas, la acusan, la llevan al reclusorio, la consignan y cuando estaba a punto de ser entambada con el juez, el procurador Miguel Ángel Mancera se ve obligado a liberarla cuando observa irregularidades en la detención: sin orden de aprehensión, sin que la chava reuniera las características físicas de la presunta cómplice y sin que chava estuviera en el momento de los delictuosos hechos.
En fin, todo un dengue policiaco que estuvo a punto de acabar con la vida de una joven estudiante que como egresada de la carrera de Comunicación era maestra adjunta en la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM.
“Tienen muy poca madre”, dijo la joven Mariel. Y tiene razón, este país es del muy poca madre: seguimos como en la época del anticomunista servicio secreto, de la tenebrosa División para la Prevención de la Delincuencia (DIPD), de la Dirección Federal de Seguridad, de la Brigada Blanca, de las policías con el guante blanco capaces de detener y llenar las cárceles de presuntos culpables.
Ser pobre, líder social, estudiante de la UNAM, o de las universidades públicas estatales, los convierten automáticamente en sospechosos de delitos. Tenemos una policía en el DF y en los estados del asco, lo menos son corruptas, lo peor es cuando se vinculan al narcotráfico y a la trata de personas como se le dice ahora a la vulgar y criminal forma de tratar de los inmigrantes que cruzan el país para ir hacia ese destino utópico llamado Estados Unidos.
De no ser por la movilización de sus compañeros, maestros y las redes sociales que pusieron la voz de alerta la chavaMariel ahorita estuviera condenada en el reclusorio para mujeres de Iztapalapa, nada más porque el procurador Mancerano ha logrado acabar con las viejas prácticas de aprehender gente en caliente y acusarla de lo que se pueda con tal que los policías de la Procu del DF cumplan con las metas de aprehensiones que les exigen los jefes policiacos para que el jefeMarcelo, en su estratosférica carrera presidencial contra el Peje, se adorne con el sanbenito de que en el DF se combate con todo rigor a los nauseabundos criminales como la joven estudiante Mariel.
Desde los gobiernos de la supuesta izquierda en el Distrito Federal los capitalinos vivimos en la utopía de la seguridad pública. La izquierda ha sido un fracaso como gobierno. Prevalece la mordida como relación sustantiva con los gobernados.
En 1997, cuando ganó Cuahtémoc Cárdenas ofreció sacar a la delincuencia de las calles del Distrito Federal; lo mismo hicieron Manuel López Obrador, Alejandro Encinas y luego de Marcelo Ebrard. Puros cuentos chinos.
El caso de la estudiante Mariel exhibe en toda su magnitud y crudeza el estado de la justicia en el Distrito Federal: policías preventivos que viven de dádivas por cuidar vehículos, gruyeros que hacen su agosto con los vehículos en doble fila; MP y judiciales que detienen “presuntos culpables” y jueces omnipotentes convertidos en semidioses al aplicar la ley. En fin, el paraíso del aspirante a candidato presidencial de los chuchos.
El caso Mariel nos lleva a un hecho incontrovertible: el país sigue igual como en las peores y más obscuras épocas del PRI, con celosos guardianes del orden como Luis Cueto Ramírez y Arturo Durazo.
Un país sin proyecto de nación, ni por asomo en los partidos más proclives a los reflectores de la televisión y las grabadoras de las radiodifusoras en sus disputas internas por las candidaturas presidenciales, que en procurar la discusión de un proyecto nacional para el 2012 para un país en ruinas que dejará la administración del presidente Felipe Calderón.
En todos los partidos andan a la greña, rasgándose las medias y en torneos de maquillajes, pero uno que otro se acuerda que el país requiere de un plan nacional que se proponga resolver los graves problemas que heredará los gobiernos de Acción Nacional. Aquí sí hay que reconocer que Cuauhtémoc Cárdenas es uno de los pocos que señala la ausencia de ideas en el país junto con Julio Zamora Bátiz.
Porque todos los supuestos aspirantes presidenciales lo único que tienen en mente es una lucha del poder por el poder. No les preocupan los problemas de la estudiante Mariel o de ninguno de los jóvenes que salen de las Universidades al mundo de la incertidumbre que significa no encontrar empleo, y en peor situación los que carecen de estudio y son presa fácil de las bandas de criminales que según el investigador José Luis Calva son las que contribuyen a mitigar la ausencia de empleo al crear 600 mil “fuentes” de trabajo.
En el PRD y en el PAN el debate se centra en el eventual retorno del PRI a Los Pinos. No discuten otra cosa, es su preocupación esencial. No es da para más la materia gris de sus cerebros políticos, mientras en Washington parece que hay un cambio en la opinión del Departamento de Estado de la señora Hilary Clinton sobre el regreso del PRI.
Arturo Valenzuela, subsecretario de Estado, en una declaración que ocultó la agencia Notimex, estima que el PRI dejó de ser un partido de dinosaurios. “Yo francamente veo la renovación en el PRI. Veo sectores nuevos. Veo gente nueva. Se ha hecho un enorme esfuerzo por tratar de modernizar al partido”, dijo Valenzuela a los corresponsales de El Universal y de Notimex.
Sin embargo Valenzuela hizo notar de que “gane quien gane en las elecciones presidenciales, en México y en Estados Unidos no tendrán mucho margen para cambios en la relación bilateral”. O sea que no habrá cambios, la línea será la misma que con los panistas.
El retorno del PRI a Los Pinos en el 2012 causa pánico en las oficinas de Acción Nacional de la colonia Del Valle de la ciudad de México. Tanto que en su reunión de la cúpula a la que asistió el presidente Calderón en el último fin de semana, el PRI estuvo en la boca de todos los asistentes. Les dolió hasta los huesos la terrible derrota en el Estado de México, Nayarit y Coahuila.
En el PRD, Marcelo Ebrard está dispuesto a darle un fuerte empellón a López Obrador y desbarrancarlo. Hay que leer la denuncia que hace Federico Arreola que asegura que en 1994 el objetivo de Marcelo y Manuel Camacho fue Luis Donaldo Colosio y ahora lo es Manuel López Obrador.
¿Será? Los perredistas que están a favor de Marcelo acusan al Peje de ser un cartucho más quemado que Joaquín Gamboa Pascoe, el superanciano líder de la CTM. Con López Obrador, los perredistas adictos a Marcelo, no le ven futuro a la estrambótica izquierda mexicana que ve para todos lados de los presupuestos que pueden perder en el 2012, menos en el interés nacional.
La doña Dolores Padierna y su marido el ilustre René Bejarano están por dar un golpe de Estado en contra de Jesús Zambrano para de una vez decidir quién manda en las oficinas de Benjamín Franklin, en la frontera de las colonias Condesa y Escandón, de la delegación Cuauhtémoc.
Los panistas, mientras tanto, están clavados en el sueño guajiro de repartir ahora si los presupuestos para ganar las elecciones y Ernesto cordero sigue firme en la candidatura no obstante que el senador Santiago Creel pidió permiso para separarse del Senado y doña Josefina Vázquez Mota está convencida de que con el voto de las mujeres del PAN enfrentará la línea marcada por la familia Calderón de sacar a como dé lugar a Ernesto Cordero en primera instancia y a Alonso Lujambio en segunda. Dicen que van a ganar.
En la junta panista fue notoria la presencia de Diego Fernández de Cavallos y la ausencia de Vicente Fox. O sea que hay una unidad férrea en el partido fundado en 1939 por Manuel Gómez Morín.
Los que andan mareados son los partidos de Dante Delgado (ExConvergencia) y de Alberto Anaya (Partido del Trabajo). Deshojan margaritas. Sus registros dependen de sus atinadas decisiones y desde luego los presupuestos que les destinan, así como sus posiciones plurinominales.
El partido propiedad familiar de la maestra Elba Esther Gordillo el famoso Partido Nueva Alianza (PANAL), no tiene pierde, tiene la brújula bien puesta desde las elecciones en el Estado de México después de que su aliado en Los Pinos la desconoció.
El regreso del PRI, si nos atenemos a lo que dijo Valenzuela, se cocina en Washington. El PRI ya cumplió con abrir la alternancia, de otra forma no se entiende por qué hasta ahora Ramón Aguirre Velázquez, quien fuera Jefe del Departamento del Distrito Federal, confiesa que el terrible Carlos Salinas lo obligó a dejar el triunfo electoral de Guanajuato cuando fue candidato del PRI a la gubernatura de ese estado para dejarle la silla del gobierno estatal a Carlos Medina Plascencia y dejarle libre el camino a Vicente Fox.
En el proceso electoral de 1991 en Guanajuato los candidatos eran Ramón Aguirre Velázquez , por el PRI; Vicente Fox,por el PAN; y Porfirio Muñoz Ledo, por el PRD.
Según Ramón Aguirre, entrevistado por el reportero César Feliciano para Hit FM Celaya, Ramón Aguirre Velázquez aseguró que Salinas de Gortari le pidió ayuda aceptando su declinación, pues a raíz de eso podría tener arreglos con el PAN y con el Gobierno de Estados Unidos. En una reunión en Los Pinos, alrededor de una botella de wiski, Salinas le pidió a Ramón Aguirre que declinara. “Me dice ‘mira, si he sabido lo que te tengo que pedir no te mando pero ayúdame por favor, tu declinación en Guanajuato es fundamental para poder yo arreglar asuntos con el PAN y con Estados Unidos, te lo pido porque sé que tú eres mi amigo’.
La confesión de Aguirre confirma que para Salinas era prioritario cumplir con los acuerdos establecidos con Washington para la firma del Tratado de Libre Comercio que comprendía que el PRI abriera el paso a la alternancia en el poder presidencial en el 200, tal y como fue a favor del empresario Fox.
De paso, Aguirre le dio un machucón a Salinas porque dijo que se arregló la votación del 88 para que subiera al 51 por ciento y no quedara duda de su triunfo en las urnas.
Abucheos en el Azteca a Calderón
Muy pocos medios difundieron que el presidente Calderón fue abucheado durante el partido del Campeonato Mundial del Sub 17, El Universal, Plaza Pública de la UNAM y Proceso.
Félix Fuentes, Miguel Ángel Granados Chapa y José Gil Olmos fueron de los pocos que libraron la censura y la autocensura y difundieron los abucheos y chiflidos que se escucharon cuando por el sonido local se anunció la presencia de Calderón en el estadio.
El presidente enrojeció. Le pasó lo mismo que a Gustavo Díaz Ordaz en 1970 y a Miguel de la Madrid en 1986. Más nervioso se vio a Calderón cuando entregó la Copa a los jovencitos del Sub 17 de México que ganaron el partido al equipo de Uruguay.
El triunfo de los jovencitos desató la euforia nacional pero pasó desapercibido que otros jóvenes eran víctimas de la maldición que nos dejará el gobierno panista que por un lado se desvive en elogios a los adolescentes futbolistas, pero por otro deja matar a jóvenes por la ausencia de una estrategia eficaz contra el crimen organizado, como Pedro Ángel Velázquez Zamudio, de 24 años, asesinado junto con otro jovencito de 16 años, mientras lanzaban porras a la escuadra futbolista mexicana en un bar del puerto de Mazatlán.
¿Dónde está la congruencia? Pedro Ángel Velázquez Zamudio había sido hace ocho años ganador en el concurso de Alcalde por un día que promueve el municipio de Mazatlán”.*En Noruega la paralizan sus 77 muertos y en México vamos ya en los 50 mil
*La peor violencia es la miseria
*Reforma Política ¿para qué?
*El país de los perdones
* Perdón jóvenes, no hay trabajo ni cabida para ustedes en este México del siglo XXI*Aquí no pasa nada, todos estamos bien
En el último tramo de gobierno, a los mandatarios mexicanos les da por manía convocar a una abstracta y vaga unidad nacional y a pedir mil perdones por lo que no hicieron, no pudieron hacer o no quisieron hacer para revertir la peor violencia que carcome el país desde la dictadura de Porfirio Díaz, la desigualdad social.
En Noruega, el dolor colectivo por una masacre 77 personas, la mayoría adolescentes y jóvenes, paraliza a ese país, millones de flores son tendidas en las calles de Oslo, mientras no pasa de que en el Castillo de Chapultepec se convierta en un templo de lamentos y perdones por la escalofriante cifra de 50 mil muertos y hasta 20 mil desaparecidos en la guerra del gobierno de Calderón a las maffias del crimen organizado.
No pasa que la telenovelera Josefina Vázquez Mota en el Alcázar del Castillo de Chapultepec, busque los reflectores para pedir perdón y se asuste porque la joven Yuriana Armendáriz, del pueblo Creel, Chihuahua, señale con rencor en su voz el tamaño real del presidente Calderón, “ese pequeño presidente que tenemos”.
Ante las cámaras de televisión del Congreso, la joven Yuriana habla con desprecio del presidente Calderón y del obeso gobernador priista de Chihuahua, César Duarte, por su desdén y abulia frente al dolor de las víctimas.
Pocos, poquísimos medios transmiten ese dolor con rabia de la joven del pueblo de Creel y menos la referencia al tamaño del presidente que tenemos todos los mexicanos.
Nuestra tragedia, la del poeta Javier Sicilia y la familia Le Barón que no pidieron estar en el liderazgo del dolor de las víctimas de la violencia desatada en la actual administración del gobierno de Acción Nacional, entre presuntos delincuentes, policías, soldados, marinos y donde mueren víctimas ajenas llamadas eufemísticamente por daños colaterales, no pasa de ser pretexto para que nuestros frívolos legisladores que buscan el voto del 2012 para sus partidos se muestren presuntamente conmovidos.
Yuriana llegó hasta el Castillo a denunciar con un grave acento de voz, una masacre en su pueblo ocurrida el sábado 16 de agosto de 2008, un asesinato colectivo- semejante a los de la SS alemana- donde perdió la vida su único hermano.
Su narración pareció aparentemente cimbrar al auditorio de senadores y diputados, a Josefina que hace que como que se le quiebra la voz, al gritón senador del partido de la familia González Torres, Arturo Escobar; al senador perredista Carlos Navarrete que no pierde oportunidad de lucirse para ser candidato al gobierno del DF cuando está frente a una cámara de televisión.
Josefina, Arturo y Carlos, el trío de los perdones, pero que nunca, leyeron o se enteraron de la tragedia del pueblo de Creel. Hoy inundan de demagogia de los perdones el Alcázar del Castillo de Chapultepec.
Ese sangriento sábado de hace casi cuatro años, narra Yuriana, “un comando armado masacró a 13 personas de nuestra población, entre ellos un niño de 1 año 4 meses que muere en los brazos de su padre; Daniel, de 18 años; Alejandro de 20; Fernando, 19; Christian 22; Carlos, 21; René, 17; Felipe 19.
Todos ellos estudiantes; Alberto, de 27 años, trabajador manual; Luis, de 29 años, carrocero; Fredy, 34 años, transportista; Alfredo, 36 años, comerciante; Edgar, 33 años, maestro; y Edgar, ya no están con nosotros”.
Lo peor es que era una matanza anunciada en Creel. Ningún policía ministerial, municipal o estatal se dieron por enterados, les dejaron el campo libre a los asesinos para cometer los crímenes, impunes hasta ahora.
Ese es el México real, no el de la escenografía del Ángel de la Independencia para depositar restos de héroes que los mismos historiadores del INAH no sabían de quién es quién huesos y calaveras. Investigadores que mejor se hacen los que diosito no les habla y todo lo dejan a la divina providencia.
Es el México donde no pasa nada, más que el miedo y el terror que infunden en una población cercada por la intranquilidad pública que por fin le ha llegado hasta los pies del diputado Francisco Rojas, ahora si asustado por la creciente violencia que agobia a todos los rincones del país, según lo confiesa al siempre protagónico Javier Solórzano en las cámaras del Canal del Congreso.
Javier, es de los periodistas que piensan que él está antes que la noticia. Habla, habla y habla. En “la peor es nada” se la pasan exhibiendo a Javier Sicilia en su portada cada vez que abraza a Calderón y ahora a Manlio Fabio Beltrones. Carmen se venga en el dolor del poeta, otros se ensañan en el periódico salinista que dirige Pablo Hiriart, que al igual que otros periódicos capitalinos, piensan más en la publicidad oficial, que en tener y servir a lectores.
Sicilia ha cometido errores porque no es político ni periodista. No ha tenido tiempo de vivir el duelo de su hijo y eso difícilmente lo entienden Carlos Fazio, que vive del archivo de su finado suegro Gregorio Selser, lucra como otros furibundos prohombres de la izquierda con los presupuestos de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, más dedicado a formar militantes que nutran las pantanosas aguas perredistas que a formar profesionistas con empleo y otros que en la peor es nada quieren ver a Sicilia colocado de hinojos ante Andrés Manuel López Obrador.
El poeta seguirá cometiendo errores, abrazando y demostrando su depresión a flor de piel, y lamentablemente hay quienes, aunque lo niegan, usan su dolorosa causa en busca de puestos políticos, como en la fantasiosa Comisión de la Verdad, otra burocracia tan cara e inútil como la Comisión Nacional de Derechos Humanos que va de recomendación en recomendación en un país incendiado por el dolor, el miedo y ahora de perdones.
Otra reforma política para qué, para aumentar el presupuesto de la clase ociosa mexicana, para apaciguar con cañonazos de dietas a los oportunistas del Movimiento por la Paz con justicia y Dignidad que buscan acomodarse en los presupuestos públicos.
Reclama el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad una Comisión de la Verdad, otra forma de mediatizar y burocratizar los reclamos de dolor por los crímenes de este sexenio en esa lucha incierta que sólo ha servido para colocar a las Fuerzas Armadas en la palestra de la intervención de la vida civil y armar a una superpolicía federal expresamente al servicio del actual inquilino de Los Pinos.
En los tiempos de Porfirio Díaz se le llamaba “rurales” que en la prolongación de la dictadura servían para reprimir las inconformidades sociales.
Debiera instalarse una Comisión de la Verdad para conocer con veracidad si los restos de los héroes de la Independencia son todos los que dicen que son, porque a estas horas la celebración del Bicentenario que organizó el bufón historiador oficial del calderonismo, Juan Manuel Villalpando ha terminado en otro espectáculo más en el Ángel de la Independencia.
Terminaron los restos de esos presuntos héroes en un destino similar a los que tuvieron los de Fray Servando Teresa de Mier, alquilados para un circo.
¿A qué tipo de unidad llama el presidente Calderón al regresar a las bóvedas de la estatua del arquitecto Antonio Rivas Mercado a los restos de los héroes de un país fragmentado por las discordias, la angustia, el hambre de justicia y la desigualdad social?
¿A qué tipo de unidad llama cuando elogia a héroes que se traicionaban unos a otros, un Hidalgo traicionado por Allende y Aldama antes de ser fusilados los tres en Chihuahua?
¿A una unidad de traiciones? ¿A una unidad de simulaciones, de abrazos y besos en el Castillo de Chapultepec?
Calderón llama a una unidad cuando sus antepasados políticos Miguel Miramón y Tomás Mejía la rompieron en el siglo antepasado para traer a México a la pareja de ingenuos llamados Maximiliano y Carlota y provocar un costoso debilitamiento de una república con la invasión de las huestes del ejército napoleónico después de haber perdido más de la mitad de su territorio en otra guerra con los Estados Unidos en la que los mexicanos fueron incapaces de unirse contra el invasor.
Calderón dio un paseo de la historia pero a su modo, con el recurrente estribillo de la unidad nacional, el mismo con el que terminaban los sexenios los presidentes del tan odiado, por los panistas, régimen del PRI que está por regresar, según el expresidente Vicente Fox, de quien pensábamos que después de él no había tenido México un presidente tan peor como Santa Anna en el siglo XIX.
Otra Comisión de la Verdad es necesaria pero no para esclarecer los crímenes en Ruanda o en Siria o Chechenia, urge para aclarar si los datos que publicó el Consejo Nacional de Evaluación de Programas Sociales (Coneval) sobre los niveles de pobreza son ciertos porque el PRI sostiene que las manipula, las maquilla y las presenta como si fueran causa de la crisis del 2009.
Según el PRI el Coneval minimiza el constante impacto en el ingreso de 58.5 millones de ciudadanos ubicados debajo de la línea de bienestar, o sea que se encuentran en condiciones de sobrevivencia, en la vil miseria.
Según el PRI en este fantástico sexenio de la unidad nacional se han creado 12.2 millones de pobres más a la velocidad de 8 mil cada día, 348 cada hora y 6 cada minuto. Según Coneval los pobres son los mismos de siempre. O sea los mismos molestos datos de siempre desde la era de don Porfirio ya que sólo la pobreza creció de 48.8 millones a 52 millones entre 2008 y 2010 por esa maldita crisis que siempre nos viene de afuera.
Y solamente 11 millones 700 mil de amigos mexicanos y amigas mexicanas mendigan en las calles de las ciudades por un bolillo o una tortilla y son hipotéticamente clientes en el seguro popular.
Por eso con esos pobres multidimensionales que subieron a 4 millones 800 mil personas, según dice el máximo experto de Coneval, el magnífico Gonzalo Hernández Licona, el país no avanza y por eso entendemos que el presidente Calderón llama a la unidad nacional porque este benemérito país no avanza en la transa, porque está lleno de pobres y miserables que concentran la mayor parte del ingreso nacional en Telmex y Televisa.
Para el ciclo escolar 2011-2012, otra generación perdida que entra a la UNAM o al IPN, o a los Colegios de Bachilleres y a esa honorable institución patito llamada Universidad Autónoma de la Ciudad de México, si en las demandas de empleo, los que tienen títulos son los que menos oportunidad tienen de encontrar un trabajo.
El Centro de Investigación Laboral y Asesoría Sindical (Cilas) y del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) apuntan con certeza de que más de 16 millones de jóvenes, entre 15 y 29 años, carecen de empleo en el país, o sea la mitad de la fuerza de trabajo desempleada.
A estas alturas, hay que pedirles perdón a los jóvenes porque no tienen trabajo ni futuro en su país aunque juzguemos desfasados las solicitudes de perdones de dos buenos cristianos Javier Sicilia y Alejandro Solalinde, quienes tratan , dentro de sus místicas creencias, encontrarle una respuesta con perdones hasta a los mismísimos asesinos de los Zetas, a la brutal crueldad de los crímenes cometidos en la guerra del narcotráfico.
Si los jóvenes no encuentran empleo en las instituciones supuestamente organizadas para ello, hacia dónde deben dirigirse para sobrevivir. Los caminos que les quedan son muy estrechos, uno conduce a la delincuencia y la otra hacia los Estados Unidos.
Pero el país no está para perdones, sino para hacer justicia porque Calderón va por el mismo sendero de su odiado presidente priista José López Portillo, quien en el último informe de gobierno lloró por los pobres en 1982. Ya tenemos suficientes presidentes llorones. Si fuera por perdones todos los amigos mexicanos y amigas mexicanas fuéramos tan ricos como Slim o Azcárraga.
Por esa vía de perdones hay que perdonar a los asesinos de Aguas Blancas, Acteal, de los 18 jóvenes masacrados en Salvárcar confundidos como delincuentes por Calderón, de las locutoras triquis Teresa Bautista y Felicitas Martínez de 22 y 20 años de edad, de la activista social Beatriz Cariño, de la reportera Yolanda Ordaz y de los otros 70 periodistas asesinados en el país donde no pasa nada, más que perdone usted, perdón, perdón por hablar, por respirar, por vivir.
Perdón también al secretario de Marina, Francisco Saynez, por las críticas que recibió al relacionar a las organizaciones de derechos humanos con las organizaciones del narcotráfico. Perdón almirante, al padre Concha en el Castillo se le zafó un tornillo.
Perdonamos al presidente Calderón, a su candidato cantinflesco Ernesto Cordero y a todos los presidentes y gobernadores de todos los benditos partidos por su incapacidad crónica para ser verdaderos mandatarios del país y de sus estados.
Perdón a todos los legisladores de todos los partidos, a los dirigentes de todos los partidos políticos, a los consejeros electorales del IFE y del TRIFE, a los jueces, magistrados, ministerios públicos, policías, presidentes municipales, a los periodistas de Televisa, Milenio TV, de Canal Azteca, de Canal 22, de todos los periódicos y medios digitales del nuevo oficialismo, por mentir y disminuir las tragedias.
A todos los perdonamos por firmar el acuerdo de no hablar más de violencia en este país, a todos los perdonamos porque ha llegado el maldito momento de estar unidos y dejar a un lado nuestros mezquinos intereses particulares de justicia y de una mínima igualdad social.
Perdón también al virtuoso presidente del Movimiento Nacional por la Esperanza y líder de la Izquierda Democrática Nacional del PRD, excelentísimo señor don René Bejarano, quien- despojado de todas las ligas de Ahumada- anuncia una nueva gira por la república en busca del voto para su candidato presidencial, Manuel López Obrador.
Este es México. ¡Viva la esperanza, vivan los pobres! Qué haríamos sin ellos. Bendito y sagrado país.
A todos los amigos mexicanos y amigas mexicanas, perdón. Estamos en México, la tierra donde no pasa nada, la tierra del perdón, todo ocurre en Noruega. Aquí todos estamos bien”.
Y yo agrego, estimados lectores, que este panorama político, de por sí oscuro y desalentador, se torna aterrador con la inminente recesión en los EEUU, pues la economía mexicana depende en un 90% del vecino país del norte. Esta dependencia, aunada a la ambición desmedida, la deshonestidad y nulo interés social de los políticos mexicanos, nos llevan a augurar un futuro caótico para México.
Margot Carrasquilla Múnera
11/08/2011
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